En un recinto de salud, la continuidad eléctrica es parte de la seguridad del paciente. El sistema de respaldo debe estar pensado para entrar solo, rápido y sin intervención de nadie, a cualquier hora.
No todas las áreas tienen la misma urgencia
El punto de partida es clasificar las cargas según cuánto tiempo pueden estar sin energía:
- Sin interrupción: pabellones, cuidados intensivos y equipos de soporte vital. Aquí el respaldo inmediato lo da una UPS, y el generador la releva.
- Interrupción breve: iluminación de emergencia, ascensores, refrigeración de medicamentos y vacunas, sistemas informáticos y comunicaciones.
- Diferibles: áreas administrativas y servicios que pueden esperar o reducirse durante el corte.
Esta clasificación define la potencia del generador y cómo se distribuyen los circuitos de emergencia.
La transferencia automática
El tablero de transferencia automática detecta la falla de la red, da la orden de partida al grupo electrógeno y traspasa las cargas cuando el equipo está listo. Todo ocurre en segundos y sin operador. Cuando la red vuelve y se estabiliza, el mismo tablero devuelve las cargas y detiene el generador.
El tiempo total entre el corte y la reposición depende del equipo y de la configuración, y debe ser compatible con la autonomía de las UPS que protegen las áreas más sensibles.
Ruido y ubicación
Un hospital necesita silencio. Los equipos cabinados e insonorizados reducen el ruido, y la ubicación debe considerar la distancia a las áreas de pacientes, la ventilación del equipo y la salida de los gases de escape lejos de tomas de aire.
Autonomía
Define cuántas horas debe operar el recinto sin reabastecimiento de combustible y dimensiona el estanque con ese criterio. Conviene tener acordado con el proveedor un plan de reposición para cortes prolongados.
Pruebas: lo que no se prueba, falla
Un plan de mantención para un recinto de salud debería incluir, como mínimo:
- Pruebas periódicas de arranque y de transferencia.
- Pruebas con carga programadas, coordinadas con las áreas clínicas.
- Revisión de baterías de arranque, combustible y niveles.
- Registro escrito de cada prueba y de cada intervención.
Las exigencias específicas para cada tipo de recinto están definidas en la normativa eléctrica y sanitaria vigente; el proyecto debe ser revisado por un profesional habilitado.
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