Un grupo electrógeno pasa la mayor parte de su vida detenido, y por eso mismo falla: baterías descargadas, combustible degradado y filtros saturados son las causas más comunes de que un equipo no arranque el día del corte. Un plan de mantención simple y constante evita casi todas.
Revisión frecuente (semanal o quincenal)
- Inspección visual: busca fugas de aceite, combustible o refrigerante, y conexiones sueltas.
- Niveles: aceite, refrigerante y combustible.
- Batería de arranque: bornes limpios y apretados, cargador funcionando.
- Tablero: sin alarmas activas y en modo automático si corresponde.
Prueba de arranque periódica
Hacer funcionar el equipo de forma regular mantiene lubricado el motor, carga la batería y permite detectar problemas a tiempo. Lo ideal es que la prueba incluya carga: un motor que solo trabaja en vacío no alcanza su temperatura de operación y acumula residuos.
Mantención preventiva según horas o calendario
El fabricante define intervalos por horas de uso y también por tiempo, lo que ocurra primero. En equipos de respaldo que funcionan poco, manda el calendario. Los puntos habituales son:
- Cambio de aceite y filtro de aceite.
- Cambio de filtros de combustible y de aire.
- Revisión del sistema de refrigeración: nivel, estado del refrigerante, mangueras y radiador limpio.
- Revisión de correas y tensión.
- Inspección del sistema de escape.
El combustible también se mantiene
El diésel almacenado por mucho tiempo se degrada, acumula agua por condensación y puede desarrollar contaminación que tapa los filtros. Conviene drenar el agua del estanque, mantenerlo con buen nivel para reducir la condensación y renovar el combustible si lleva demasiado tiempo guardado.
Baterías: la falla más común
La batería de arranque es el componente que más equipos deja sin partir. Revisa su estado de carga, la fecha de instalación y el funcionamiento del cargador. Cámbiala de forma preventiva según la vida útil que indica el fabricante, sin esperar a que falle.
Transferencia automática y tablero de control
Si el equipo tiene transferencia automática, pruébala simulando un corte de red, coordinando antes con las áreas que quedarán sin energía por unos segundos. Revisa también las alarmas y protecciones del tablero de control.
Prueba con carga anual
Una vez al año es recomendable una prueba con carga significativa, con las cargas reales o con un banco de carga. Confirma que el equipo entrega su potencia, que la refrigeración responde y que no hay problemas que solo aparecen bajo exigencia.
Lleva un registro
Anota cada prueba y cada intervención con fecha, horas del equipo y observaciones. El registro permite anticipar cambios de piezas, respalda la garantía y facilita el trabajo del servicio técnico.
¿Mantención propia o contratada?
Las revisiones frecuentes puede hacerlas personal propio capacitado. Los cambios de filtros y fluidos, los ajustes y las pruebas con carga conviene dejarlos en manos de un servicio técnico especializado. En Gensa ofrecemos mantención preventiva, repuestos y atención 24/7; revisa nuestro servicio de post venta.



